Artrosis Cervical

Artrosis Cervical

¿Qué es la Artrosis Cervical?

Antes de comenzar un tratamiento de la artrosis cervical es importante saber a que nos enfrentamos. Se trata de una la degeneración articular y posteriormente ósea de la región cervical y es una de las zonas más comunes de artrosis en el cuerpo humano.
Artrosis Cervical Dolor

Anatomía / Biomecánica

La columna cervical, zona en la que se produce esta patología, está formada por siete vértebras que se disponen una sobre otra formando la región del cuello y articulándose entre sí como una bisagra para dar el movimiento.

La causa principal de la artrosis cervical es el desgaste propio de la edad. Se producen micro traumatismos repetitivos a lo largo de nuestra vida que hacen que el cartílago de las articulaciones que lo recubre y el disco que existe entre las vértebras disminuyan su grosor y pierdan su función de amortiguar el movimiento y absorber impacto sobre ésta región. De esta forma, llegan los primeros síntomas de la artrosis como son el dolor y la contractura de los músculos de alrededor como mecanismo de defensa ocasionando a su vez rigidez articular y fomentando la degeneración ósea por el roce entre las carillas articulares de las vértebras.

Diagnóstico de la Artrosis Cervical

En una radiografía es posible ver éste desgaste. Además, la formación de osteofitos (protuberancias óseas en los extremos de las vértebras ocasionados por la erosión de la subcondral del hueso) y la disminución de espacio entre una vértebra y otra provoca que se identifique fácilmente que existe una evolución de la lesión.

En el caso de sospechar de alguna complicación asociada a la artrosis, se podría pedir otras pruebas como la resonancia magnética, el escaner y la gammagrafía ósea pero éstas serían en casos muy puntuales en los que el médico observara una evolución avanzada de la lesión.

Artrosis Cervical Vertebra

Tratamiento de la Artrosis Cervical

Para conseguir paliar los síntomas y ralentizar la evolución de desgaste en ésta región, deberíamos tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Hacer ejercicios de movilidad activa de la zona cervical y dorsal sin dolor.
  • Mantener una flexibilidad óptima de los tejidos adyacentes a ésta región.
  • Relajar la musculatura para que disminuya la tensión en la zona y realizar actividades suaves, como puede ser el ejercicio físico, que provoquen liberación de endorfinas.
  • La Tecarterapia puede ser una eficaz en estos casos.
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