Coccigodinia

Coccigodinia

¿Qué es la Coccigodinia?

Se refiere al dolor localizado en el cóccix, es decir, la parte más baja de la columna vertebral.
Normalmente, el dolor aparece tras un traumatismo directo en la zona. El dolor se acentúa al ejercer presión sobre el mismo, por ejemplo al sentarse o realizando actividad física.

La prevalencia de esta patología es 4-5 veces más alta en mujeres que en hombres. Uno de los factores predisponentes es la anatomía femenina del cóccix, porque tiene una localización más posterior y es más largo que el de los hombres.

Coccigodinia

Anatomía / Biomecánica

El cóccix consiste en un hueso formado por 3-5 vértebras fusionadas, aunque normalmente se ha visto que existe cierto movimiento limitado entre los huesos por las articulaciones fibrosas y ligamentos.

La sínfisis sacrococcigea conecta el sacro con el cóccix. La articulación está reforzada por los ligamentos sacrococcígeos, que encierran el último foramen intervertebral de la salida de la raíz S5. La raíz de S4, S5 y las raíces coccígeas contribuyen al plexo coccígeo, que proporciona una rica inervación somática y autónoma al ano, periné y genitales.
El músculo elevador del ano y los músculos del cóccix se insertan y dan soporte al cóccix durante la defecación y parto. El glúteo mayor también se inserta lateralmente al cóccix y puede dar sensación de presión durante la posición de estar sentados.

El dolor del cóccix está localizado en los laterales de su vértice final. El tipo de dolor es normalmente crónico en la base y más agudo durante actividades físicas que agravan los síntomas. La sensación de presión, como al sentarse, o el impulso en la defecación también están comúnmente descritos como síntomas en esta patología.

La sintomatología normalmente se acentúan al sentarse sobre superficies duras, pasar mucho tiempo sentado y por el cambio postural de sentado a estar de pie. Los síntomas generalmente se alivian quitando presión al cóccix. La coccigodinia ha sido asociada con: dispareunia, disquinesia, dismenorrea y síndrome del piramidal. El síndrome del elevador del ano y el síndrome de la proctalgia fugaz son variantes de esta patología.

Diagnóstico de la Coccigodinia

En primer lugar, se deberá realizar un diagnóstico médico llevando a cabo un estudio radiológico tanto sentado como de pie, en una visión lateral y oblicua. Así valoraremos la rotación de la pelvis y la movilidad del cóccix, observando la posible fusión de la articulación sacrococcígea y la parte superior del cóccix.
En las radiografías y resonancias magnéticas son test estáticos, por lo que no son tan útiles a la hora de diagnosticar una hipermovilidad o subluxación. A través de la resonancia se descartará o confirmará reacciones inflamatorias pericoccígeas, cambios óseos y edema óseo, cambios a nivel de disco intervertebral o tumores en el cóccix.

En cuanto a la exploración fisioterápica: palparemos la zona del cóccix, valoraremos la movilidad del sacro y de la articulación sacrococcígea. Palparemos también los ligamentos sacrococcígeos y pubococcígeos.

La fuerza de las extremidades inferiores, los reflejos y la sensibilidad también se debe valorar por si puede verse asociado a algún problema de origen neurológico.

Coccigodinia

Tratamiento de la Coccigodinia

Pautando al paciente un tratamiento conservador, se recomendará un reposo funcional, evitando sentarse en superficies más duras, no pasar un tiempo sentado muy prolongado, sentarse sobre un cojín o flotador… En cuanto a la actividad física, evitaremos deportes de impacto, bicicleta, deportes a caballo, actividades que puedan sobrecargar la zona lumbar y glútea.. Esta primera fase puede estar acompañada de un tratamiento antiinflamatorio si el médico lo preescribe.
A nivel visceral, es importante saber si el paciente tiene problema de estreñimiento, ya que esto puede provocar dolor por inestabilidad de la articulación sacrococcígea. En este caso, puede ser recomendable el uso de laxantes.

Una vez el umbral del dolor haya disminuido y el paciente tenga mayor tolerancia al tratamiento, comenzaremos con una terapia suave, relajando zonas que puedan estar afectadas a nivel muscular por hacer una compensación, movilizar/ manipular articulaciones que puedan tener una hipo/hipermovilidad a partir de este dolor, incluso manipular vía interna el cóccix. Podemos complementar el tratamiento con terapias complementarias como electroterapia. En pacientes con proctalgia fugax y síntomas del elevador del ano, se hace hincapié en las técnicas de relajación del suelo pélvico.

Una vez el paciente se sienta mejor, comenzaremos de manera suave y progresiva a ejercitar suelo pélvico, CORE, zona glútea y lumbar. En una fase primaria de la ejecución de ejercicios a nivel de suelo pélvico, suelen recomendarse máquinas de biofeedback, es decir, una máquina de electroterapia, la cual da al paciente un estímulo para saber si lo está haciendo de manera correcta o no.

Gradualmente, aumentaremos la dificultad de los ejercicios según la tolerancia del paciente, hasta que poco a poco consiga llevar a cabo todas las actividades que realizaba antes de la lesión.
En ocasiones si el tratamiento conservador no da buenos resultados, puede recurrirse a la cirugía, haciendo un corte parcial o total del cóccix.

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