09 Feb Suelo pélvico: prevención de disfunciones
El suelo pélvico es un músculo que cuenta con gran desconocimiento, sin embrago, ejerce una función fundamental en la estabilidad postural y el control de esfínteres. Es importante fortalecer este músculo para mantenerlo en buen estado y evitar la aparición de dolores crónicos.

¿Qué es el suelo pélvico?
El suelo pélvico o periné se sitúa en la base de la pelvis. Forma parte del “core”, es decir, de los músculos que sirven de cierre para la cavidad abdominal. Está compuesto de músculos y ligamentos.
Su función principal es retener las vísceras del abdomen y actuar como sostén de los órganos pélvicos y de los aparatos digestivo, urinario y reproductor, para que funciones de manera correcta. Además, une estructuras óseas con órganos pélvicos.
¿El suelo pélvico es igual en hombres y mujeres?
Aunque su anatomía presenta algunas diferencias, el suelo pélvico está presente tanto en hombres como en mujeres y cumple funciones similares en ambos casos. En la mujer, el suelo pélvico se adapta a procesos específicos como el embarazo y el parto, lo que lo hace más susceptible en el sentido de sufrir debilitamiento o disfunciones a lo largo de la vida.
En el hombre, fuera de que no existe el componente obstétrico, el suelo pélvico también puede verse afectado por distintos factores como el envejecimiento, cirugías prostáticas, sobrecargas físicas o alteraciones posturales. Por esto, se debe saber que las disfunciones del suelo pélvico no son exclusivas del sexo femenino y pueden afectar a la calidad de vida de ambos generos.
Anatomía del suelo pélvico
El suelo pélvico se divide en tres partes principales: parte anterior, compuesta por la vejiga y la uretra, parte media que, incluye, el útero y la vagina y, por último, parte posterior, formada por el recto y el conducto anal. Su componente principal es el músculo elevador del ano, que se divide en músculo iliococcígeo y músculo pubovisceral.
Los músculos del suelo pélvico, se sitúan en dos planos: en el plano superficial y en un plano más profundo, conocido como periné. Estos músculos actúan como sistema suspensorio y cohesivo, y como un sistema de sostén de la cavidad abdominal.
Funciones del suelo pélvico
El suelo pélvico tiene funciones importantes en el cuerpo humano, entre ellas, es el encargado del control de los esfínteres y las vísceras digestivas. Además, contribuye a la estabilidad postural, ya que actúa como sujeción de los músculos.
Además, el suelo pélvico interviene en la función reproductiva, ya que cuenta con un reflejo expulsivo, que ayuda en el momento del parto.
Causas más frecuentes del debilitamiento del suelo pélvico
El debilitamiento del suelo pélvico puede desarrollarse debido a múltiples causas. Entre las más frecuentes figuran el embarazo y el parto, el sobrepeso, la vejez y esfuerzos repetidos, como levantar peso de forma incorrecta o padecer estreñimiento crónico.
Determinadas cirugías pélvicas, ciertos deportes de impacto y las alteraciones posturales mantenidas en el tiempo pueden generar una sobrecarga sobre esta musculatura generando debilitamiento. Cuando el suelo pélvico pierde fuerza o coordinación, su capacidad de sostén y control se ve reducida, favoreciendo la aparición de disfunciones.

Patologías de suelo pélvico
Entre las patologías más comunes del suelo pélvico, está la incontinencia urinaria. Es una alteración bastante común, que se produce por el prolapso de los órganos pélvicos, es decir, la debilidad o el aflojamiento, lo que provoca que los órganos presionen la vagina.
Además, la alteración funcional del suelo pélvico puede producir incontinencia anal, provocando pérdidas involuntarias sólidas o gaseosas.
La patología más común del suelo pélvico es el dolor pélvico crónico, se caracteriza por la aparición de dolor en la zona pélvica, con una duración de más de seis meses. Las causas son muy variadas, pero, normalmente, están relacionadas con enfermedades pélvicas inflamatorias, factores psicológicos o patologías urinarias.
Relación entre el suelo pélvico y el dolor lumbar
El suelo pélvico es una pieza clave del sistema de estabilidad del cuerpo junto con la musculatura abdominal profunda, el diafragma y los músculos de la espalda. Cuando existe una alteración en alguno de estos componentes, el equilibrio postural se ve comprometido pudiendo sufrir lesiones o sentir dolor en puntos específicos.
Un suelo pélvico debilitado puede contribuir a la aparición de dolor lumbar, ya que la columna pierde un punto clave de soporte. Esta relación explica por qué pacientes con dolor lumbar crónico presentan también síntomas asociados a disfunciones del suelo pélvico, pudiendo ser consecuencia o génesis de ello.
Síntomas de problemas del suelo pélvico
En casos de patologías del suelo pélvico, los síntomas que experimente el paciente pueden ser muy variados. Normalmente, aparece un dolor agudo en la zona abdominal o en la zona lumbar, además puede aparecer dolor o molestias durante las relaciones sexuales.
Es común, que aparezcan episodios de incontinencia urinaria o estreñimiento, así como inestabilidad de la columna vertebral.
¿Qué ocurre si no se tratan las disfunciones del suelo pélvico?
Si las disfunciones del suelo pélvico no se tratan de forma adecuada, la sintomatología puede acrecentar con el tiempo. La incontinencia urinaria o anal puede hacerse más frecuente, el dolor pélvico puede cronificarse, afectando la estabilidad postural verse cada vez más.
El deterioro de la función del suelo pélvico puede influir negativamente en la vida diaria del paciente, tanto limitando la actividad física como afectando al bienestar emocional. Por este motivo, un diagnóstico y tratamiento precoz son fundamentales para evitar complicaciones a largo plazo y evitar que se vuelva crónico.
Diagnóstico de trastornos del suelo pélvico
Es importante, que el paciente acuda a la consulta de ginecología o urología, cuando presente alguno de estos síntomas. En primer lugar, se realizará una exploración ginecológica, para detectar la existencia de alteraciones.
En muchos casos, es necesario realizar pruebas de imagen diagnósticas que aporten información más precisa, por ejemplo, una ecografía abdominal.
Tratamiento de las patologías del suelo pélvico
Una vez que se ha realizado un diagnóstico completo, es importante aplicar el tratamiento más adecuado para cada paciente, con el objetivo de que recupere su calidad de vida. Lo más habitual, suele ser tratar estas patologías mediante fisioterapia vaginal, centrada especialmente en el fortalecimiento de los músculos que forman el suelo pélvico.
En algunos casos, se aplican terapias de electroestimulación, que mediante corrientes suaves, pueden ayudar a recuperar los impulsos nerviosos en la zona. También, puede aplicarse diatermia, en este caso, el tratamiento consiste en transferir corrientes de alta frecuencia que acelere el metabolismo de las células y alivie el dolor en el paciente.
En otros casos, las patologías del suelo pélvico se tratan con técnicas miofasciales, con el objetivo de rearmonizar el sistema muscular, además. También, se puede aplicar electrolisis percutánea intratisular, mediante pequeñas corrientes eléctricas a través de una aguja, con el objetico de activar los mecanismos biológicos de curación de los tejidos.
En casos en los que los tratamientos anteriores no funcionen, se puede realizar una cirugía reconstructiva de suelo pélvico, mediante la que se coloca una malla de polipropileno para sujetar los órganos internos de la pelvis.

Prevención de disfunciones del suelo pélvico
Es importante seguir ciertas pautas para evitar y prevenir las disfunciones del suelo pélvico. En primer lugar, realizar ejercicios que fortalezcan la zona, así como, especialmente durante el embarazo, preparar la musculatura abdominal, para una recuperación más rápida y evitar la diástasis abdominal.
Además, puede ser beneficioso realizar masajes perianales para preparar el conducto para el momento del parto. Es recomendable, evitar los deportes de impacto, que pueden causar disfunción en la zona pélvica.
Ejercicios para fortalecer el suelo pélvico
Existen ejercicios que ayudan al fortalecimiento del suelo pélvico y, por tanto, reducen y previenen la aparición de patologías. Los ejercicios de Kegel, son los más recomendables para mejorar el control de esfínteres. Para su realización, la postura inicial es tumbarse en el suelo mirando al techo, y realizando contracciones de cadera aumentando, cada vez el tiempo de la contracción.
Además, prácticas como el pilates o los abdominales hipopresivos ayudan al fortalecimiento del suelo pélvico.
Cuándo acudir a un especialista en suelo pélvico
Se recomienda acudir a un especialista cuando se registra pérdida de orina, dolor pélvico en un periodo largo de tiempo, sensación de peso en la pelvis o molestias durante las relaciones sexuales. También es importante consultar ante la presencia de dolor lumbar recurrente sin causa aparente y sobre todo si se registran dificultades para controlar los esfínteres.
La valoración médica permite identificar el origen del problema y establecer un tratamiento personalizado, con la intención de mejorar la funcionalidad del suelo pélvico y la calidad de vida del paciente.
Realizar ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico, puede ayudar en la preparación al parto y en la recuperación postparto. Además, es importante acudir a un especialista ante la aparición de dolores o incontinencia urinaria para evitar lesiones crónicas.
Marta
Publicado 22:22h, 04 noviembreGracias por el artículo, muy completo. ¿Con que frecuencia se recomienda realizar estos ejercicios?
Rekovery Clinic
Publicado 10:46h, 05 noviembre¡Hola, Marta!
¡Muchas gracias por tu comentario! Lo más importante es la constancia. No sirve de nada hacer estos ejercicios durante un mes todos los días, y no volver a hacerlos. Nuestra recomendación es hacerlos unos tres días a la semana, en función del tiempo del que dispongas.
¡Un saludo!