18 Feb La estrecha relación del Dolor crónico y fisioterapia
La aparición de un dolor crónico, a menudo, puede acarrear consecuencias negativas en la calidad de vida del paciente. Por eso, es importante, abordarlo desde distintas disciplinas para conseguir que el paciente pueda realizar sus actividades habituales, sin sentirse incapacitado.
¿Qué es el dolor crónico?
El dolor crónico es aquel que tiene una duración superior a tres meses, normalmente es un dolor que se mantiene, aunque se elimine la causa que lo origina. Está relacionado con cambios en el sistema nervioso, y se caracteriza porque el nervio de la zona afectada envía mensajes de dolor al cerebro.
En muchos pacientes el dolor crónico permanece, aunque desaparezca la causa que lo provoca, por eso, en muchos casos es complicado establecer un tratamiento.
El dolor crónico puede aparecer en cualquier parte del cuerpo y puede resultar incapacitante para el paciente e impedirle realizar actividades habituales. Al ser un dolor que se prolonga en el tiempo, puede acarrear consecuencias psicológicas en el paciente, pudiendo afectar directamente a su calidad de vida.
Diferencia entre dolor crónico y dolor agudo
El dolor agudo y el dolor crónico no son lo mismo, ni deben abordarse de la misma manera ya que poseen diferentes características y formas de tratarse. El dolor agudo aparece como una señal de alarma del organismo ante una lesión o inflamación y suele desaparecer cuando se trata el desencadenante que lo originó. Su duración es limitada y cumple una función protectora para el cuerpo.
El dolor crónico, en cambio, persiste fuera del tiempo normal de curación, incluso cuando la lesión inicial ha desaparecido o se ha estabilizado. El sistema nervioso mantiene activas las señales de dolor en estos casos, convirtiéndolo en un problema en sí mismo, siendo necesario un tratamiento con un enfoque diferente, más amplio y personalizado que el del dolor agudo.
Tipos de dolor crónico
En cuanto a los tipos de dolor crónico, se puede diferenciar, en primer lugar el dolor nociceptivo, que implica que los nocioceptores detecten estímulos nocivos. Estos receptores están situados en la piel, en este caso se habla de dolores somáticos, y en órganos internos, lo que se conoce como dolores viscerales. Este tipo de dolor, se caracteriza por ser constante y agudo. Por ejemplo, el dolor tras una cirugía.
Por otro lado, se diferencia el dolor neuropático. En este caso, el dolor se relaciona con la interpretación anómala de los impulsos nerviosos por parte del cerebro. En muchos casos, se relaciona con una lesión nerviosa. En este caso, es un dolor de difícil diagnóstico y tratamiento, ya que en muchos casos al propio paciente le cuesta detectar y explicar los síntomas que presenta.
En tercer lugar, se encuentra el dolor psicogénico, causado por procesos mentales y no por causas fisiológicas. En estos casos, el paciente suele necesitar tratamiento psicológico.
Principales causas del dolor crónico
El dolor crónico tiene múltiples causas y no responde a un único factor, por lo que es difícil de diagnosticar. Entre las más frecuentes están las lesiones mal curadas, las sobrecargas mantenidas en el tiempo y las patologías musculoesqueléticas como la artrosis, la lumbalgia o la cervicalgia, alteraciones que pueden generar alarmas persistentes en la forma en que el cuerpo percibe el dolor.
Además, el estrés, el sedentarismo, la mala postura, la falta de actividad física o algunas alteraciones del sistema nervioso influyen en la percepción del dolor, actuando como factores desencadenantes del dolor en el tiempo.
Diagnóstico del dolor crónico
Para el diagnóstico del dolor crónico, es fundamental realizar un estudio de la historia clínica del paciente, en el que se observen las posibles causas relacionadas con la aparición del dolor.
Además, se llevará a cabo una exploración física del paciente y se realizarán pruebas diagnósticas necesarias, tales como, radiografía, resonancia magnética o TAC.
Tratamiento del dolor crónico
Una vez que se ha realizado el diagnóstico del dolor crónico, el paciente es sometido a un tratamiento. En primer lugar, suele ser pautado un tratamiento antiinflamatorio, que alivie el dolor en el paciente.
En otros casos, se emplean tratamiento de fisioterapia o acupuntura, con el objetivo de realizar un tratamiento del sistema nervioso del paciente. Además, como se ha explicado anteriormente, el paciente suele precisar de tratamiento psicológico, que le ayude a convivir con el dolor, de forma que no afecte a su calidad de vida en gran medida.
¿El dolor crónico tiene cura o solo se puede controlar?
La respuesta de si el dolor crónico tiene cura depende de cada caso y de la causa que origine el dolor. En algunos casos, es posible reducirlo de forma significativa o incluso hacerlo desaparecer, mientras que en otras el objetivo del tratamiento se centra en el control del dolor y la mejora de la funcionalidad ya que eliminarlo no será posible.
El control del dolor crónico no busca únicamente eliminarlo, sino permitir que el paciente recupere su autonomía y calidad de vida, siendo fundamental un tratamiento multidisciplinario que tenga en cuenta tanto aspectos físicos como emocionales, así como una correcta educación del paciente sobre su patología y su tratamiento.
Fisioterapia para tratar el dolor crónico
En los pacientes con dolores crónicos musculares o articulares, el tratamiento con fisioterapia es uno de los más empleados, ya que ofrece buenos resultados y permite al paciente realizar sus actividades habituales. Además, este tratamiento enseña al paciente a controlar el dolor mediante diversas técnicas, y, por tanto, aumenta la confianza del paciente en sí mismo.
El tratamiento con fisioterapia se central en el fortalecimiento de la musculatura, lo que ayuda a evitar lesiones derivadas de la lesión principal, y ayuda al paciente a conseguir un equilibrio del sistema musculoesquelético.
Uno de los puntos claves del tratamiento con fisioterapia, es la reeducación postural, que puede ayudar a prevenir lesiones, y ayuda al alivio del dolor.
Pautas para convivir con dolor crónico
Habitualmente, enfrentarse a un dolor crónico puede ser una experiencia dura para el paciente, que afecte a su calidad de vida de forma directa. Por eso, aunque el dolor crónico es inevitable, existen ciertas pautas que pueden ayudar al paciente a convivir con un dolor crónico.
En primer lugar, es importante que el paciente siga el tratamiento pautado, y que cambie ciertos hábitos de vida: deberá tener una rutina, una alimentación saludable y, es aconsejable, realizar un ejercicio moderado constante que, entre otras cosas, ayudará a gestionar el estrés que puede provocar esta situación.
Además, el paciente, deberá recurrir a un tratamiento psicológico, que lo ayude a controlar la ansiedad y el estrés generados por el dolor crónico, siendo recomendable recurrir a asociaciones, con el objetivo de tratar con personas que se encuentren en la misma situación.
Como se ha explicado, el dolor crónico es inevitable. Sin embargo, es importante que el paciente siga ciertas pautas y acuda al especialista adecuado, para evitar que afecte a su calidad de vida de forma notable. En Rekovery Clinic ofrecemos atención personalizada y profesional de la mano de nuestro equipo con equipamiento de última tecnología.
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